Conócete tu mismo como inversionista con 7 preguntas simples

Conócete tu mismo como inversionista con 7 preguntas simples

Como inversores, muchas de nuestras decisiones deben ser tomadas de manera clara y sistemática. Las decisiones arbitrarias o caprichosas pueden costarnos gran cantidad de tiempo. .. Antes de tomar cualquier decisión de inversión, debemos sopesar nuestras opciones posibles. ¿Nos compramos bonos? ¿Acciones de gran capitalización? ¿ETFs? ¿Por cuánto tiempo mantenemos nuestras inversiones? ¿En qué punto doblamos hacia abajo o vendemos? Estas cuestiones, junto con muchas otras, sólo pueden ser respondidas después de que verdaderamente entendemos nuestros estilos personales de inversión.

Mientras que "llegar a conocernos a nosotros mismos" puede parecer un concepto simple, considerar seriamente (e incluso escribirlas) nuestras preferencias personales, objetivos numéricos y plazos individuales puede facilitar nuestra toma de decisiones y ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos finales. Además, el acto de escribir estas respuestas personales puede ayudarnos a recordar y seguir con nuestros objetivos difíciles y rápidos en el largo plazo. Inversores, agarrar un lápiz y papel porque aquí hay siete preguntas esenciales que debe afrontar para ayudarle a entenderse a sí mismo como un inversionista:

1.      ¿Cuántos años tienes?

(Traducción: ¿cómo de cerca estás de retirarte?) No es ningún secreto que muchos de nuestros hábitos de dinero, de ahorro y de inversión son impulsados por nuestra edad, así como la edad a la que nos gustaría retirarnos. Una persona en sus veinte años puede tener más dificultad guardando dinero que una persona en sus años cincuenta debido a la primicia de trabajo, el alquiler o hipotecas y préstamos estudiantiles, entre otras cosas. Por otro lado, un inversionista en sus veinte años puede estar más inclinado a tomar un nivel de riesgo de inversión más alto que un inversionista que planea retirarse en los próximos años porque tiene más tiempo para recuperar cualquier dinero perdido. En esencia, la forma de responder a esta pregunta puede decir mucho acerca de tu tolerancia al riesgo.

Resumiendo la historia: Anota la diferencia entre tu edad de jubilación ideal y tu edad actual. Podrías considerar la reducción de riesgo de la inversión a medida que el número se hace más pequeño.

2.      ¿Cuándo ha comenzado a invertir?

Esta pregunta tiene que ver con la experiencia. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que creaste tu primera cartera de inversiones? ¿Estás seguro de que puedes tomar acciones que producirían rendimientos más altos de lo normal? Si tienes años de experiencia invirtiendo, tu confianza será probablemente superior a la de un nuevo inversor. A menudo, la experiencia conduce a una mayor tolerancia para las inversiones de mayor riesgo. Antes de establecer las metas o determinar tu preferencia de riesgo, sería prudente tener en cuenta tu experiencia y confianza con la inversión.

3.      ¿Cuánto puedes permitirte el lujo de perder?

Pese a su posible riesgo frente a su posible recompensa. ¿Perder un cierto porcentaje de tu cartera de inversiones reducirá tu nivel de vida de una manera significativa? Anota el porcentaje de tu cartera que tú crees que puedes darte el lujo de perder. Al hacerlo, ten en cuenta tu presupuesto (si no lo tienes, ¡haz uno!), tu estabilidad en el empleo, y tus ingresos. Con un porcentaje asequible más alto (o precio de reserva), uno potencialmente podría considerar las inversiones más arriesgadas.

4.      ¿Eres extrovertido?

Según Psychology Today, psicológicamente hablando, es más más probable que los extrovertidos tomen más riesgos que los introvertidos. Una teoría es que los extrovertidos simplemente se sienten más cómodos con su entorno. La idea del fracaso parece asustarlos menos y son más propensos a admitir cuando han cometido errores. Cuando se trata de invertir, estas son dos enormes barreras mentales. El riesgo a menudo asusta a los inversores porque a la gente, naturalmente, no le gusta fallar y no le gusta admitir cuando han hecho una elección equivocada. Conocer tu propio nivel de extroversión (alta, moderada o baja) puede ayudarte a decidir qué nivel de riesgos estarías cómodo asumiendo.

5.      ¿Eres organizado?

La organización es otro gran componente mental de la inversión. En psicología, este rasgo se refiere a veces como la escrupulosidad. La conciencia en términos de inversión puede referirse a una serie de cosas, desde de la frecuencia con que revisas tu cartera de inversión hasta lo mucho que te preocupas por tus inversiones existentes. Los inversores con alta conciencia típicamente reestructuran sus carteras con frecuencia y se preocupan más por sus inversiones actuales, que inclinarían sus estilos de inversión más hacia a las inversiones a corto plazo o de longitud moderada. Los inversores menos organizados no comprueban sus carteras con tanta frecuencia y a menudo no les gusta reestructurarlas. Anote su nivel de organización y escrupulosidad para ayudar a determinar su horizonte temporal de inversión.

6.      ¿Con qué frecuencia te arrepientes de malas decisiones?

Piensa en las veces cuando en el pasado tomaste decisiones que no eran ideales; ¿cuánto tiempo necesitas para que puedas superar esas decisiones? ¿Eres el tipo de persona que puede olvidarse de las malas decisiones, etiquetarlas como costos irrecuperables, y marcharse? O, ¿se mantiene rencores y deseos de que las cosas hubieran sido diferentes? Si normalmente te arrepientes de "malas decisiones" desde hace mucho tiempo, extremadamente arriesgado o corto plazo, la inversión podría no ser los mejores ajustes para tu tipo de personalidad. Si puedes alejarte fácilmente y no dudar de ti mismo, podrías considerar inversiones más arriesgadas. Conocerte a ti mismo en relación con tus emociones y la toma de decisiones puede hacer que sea más fácil seleccionar las inversiones más cómodas para ti.

7.      ¿De qué tamaño son tus objetivos?

Piensa en tu futuro. ¿Cuáles son las cosas que necesitas poder pagar? ¿Cuáles que son las cosas que deseas poder pagar? Escribe estos objetivos con el fin de conseguir un concepto bueno de cuánto le gustaría que su dinero creciera y su tiempo estimado para alcanzar dichos objetivos. Tus metas personales pueden ayudarte a determinar cuánto dinero necesitas ahorrar y que tipo de inversiones debes hacer con ese dinero. Además, poner tus metas por escrito sirve como un buen recordatorio documentado de dónde te gustaría estar algún día.

Mediante el ejercicio de escribir las respuestas a estas siete preguntas, tu debes obtener una percepción más concreta de tus cualidades de personalidad y objetivos que deben afectar tu tolerancia al riesgo, horizonte temporal, y los objetivos financieros. Mantenga estas respuestas a la vista al momento de que invierta porque realmente conocerse a sí mismo como inversionista es uno de los aspectos más importantes de la planificación financiera y en la consecución de sus objetivos de forma realista.

¿Cuál es tu personalidad como inversionista?

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